18/6/15

El balón intragástrico no es magia, pero sí gran ayuda *


El balón intragástrico no es magia, pero sí gran ayuda

Se habrá hecho una liposucción? Preguntó una joven al ver cuando Jatnna Tavárez se levantaba a recoger su estatuilla en la pasada edición de los premios Casandra. Y es que en tan sólo tres meses ha perdido 57 libras. Pero ella aún no ha pasado por el quirófano, sino, que luego de intentar con dietas y pensar en otras opciones como la cirugía bariátrica, procedimiento para el que no calificó, decidió probar con el balón intragástrico.

Este método surge como alternativa para las personas que necesitan perder entre 30 o 40 libras de peso y no califican para una cirugía bariátrica, ya que ésta se les practica a las personas con obesidad mórbida.

“El balón es como una vegija que viene atada a un tubito, que a través del endoscopio, se introduce en el estómago. Una vez se sabe en qué parte está, se comienza a inflar”, explica Alberto Santana, gastroenterólogo del Centro de Medicina Avanzada Abel González.

Hay dos tipos de balones, uno que viene relleno de aire y otro de agua. Según Santana el de agua tiene la ventaja de que hace que el paciente se sienta lleno por el peso y por la distensión, ya que se le inyecta 700 mililitros de agua. Además, si se pincha, el paciente lo va a percibir porque contiene un colorante que se expulsa a través de la orina.

Está elaborado en polietileno, material que no se destruye con los ácidos gástricos, pero aun así, sólo tiene una vida útil de seis meses, y no es porque el estómago no lo pueda tolerar, si no que los fabricantes no lo garantizan luego de ese período de tiempo.

Sin traumas

Santana asegura que al paciente que se le coloca el balón regresa a su casa el mismo día, aunque las primeras 72 horas sentirá una presión muy grande en el estómago que le puede ocasionar náuseas e incluso llegar a vomitar, “esto (el balón) es un cuerpo extraño y el estómago comienza a contraerse, a moverse, para tratar de salir de él”, agrega el especialista. Pero en la mayoría de los casos luego del tercer día el paciente se acostumbra.

Aunque Jatnna ha rebajado un promedio de casi 20 libras mensuales (hace tres meses que se lo colocó), Alberto Santana dice que ese fue un caso especial y por lo general el paciente pierde 10 libras por mes. Explica que esa pérdida de peso no hace daño ya que el balón produce una sensación de llenura y entonces la persona, en lugar de comer dos o tres platos de comida, como hacía antes, sólo ingiere uno. Además, el procedimiento va acompañado de ejercicios.

Ni el balón de aire, ni el de agua han sido aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos para ser utilizado en territorio norteamericano, así que por ahora sólo se usa en Europa y Latinoamérica. Lo pueden usar personas de cualquier edad, sólo no lo pueden usar los aquejados de hernias, úlceras o gastritis. Una vez retirado, el paciente debe seguir con una dieta moderada y haciendo ejercicios; de lo contrario puede recuperar las libras perdidas. "Si la persona que ya se lo retiró desea perder más libras puede esperar dos semanas y reimplantar uno nuevo”, concluye el doctor.


Su opinión

Jatnna es una paciente satisfecha. “En cuanto a los resultados me siento increíblemente bien, claro que a veces tengo mis días difíciles. La gente debe de entender que el balón no es magia, pero si es una gran ayuda porque uno se llena con cualquier cosita. Además estoy haciendo ejercicios, pesas y tengo un entrenador y eso me ha ayudado muchísimo”, comentó.

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